Raoul Gustaf Wallenberg en su oficina de Budapest Foto de pasaporte de Raoul Gustaf Wallenberg Raoul Gustaf Wallenberg , organizando el trabajo con sus ayudantes en su oficina de Budapest, en noviembre de 1944, Wallenberg logró que formaran parte de su equipo muchos de los hombres influyentes de la comunidad judía de Budapest. Consiguió que se les concediera el derecho de no llevar la estrella amarilla, en su condición de funcionarios de un país neutral. Esto salvó muchas vidas
Raoul Gustaf Wallenberg
en su oficina de Budapest
Foto de pasaporte de
Raoul Gustaf Wallenberg
Raoul Gustaf Wallenberg , organizando
el trabajo con sus ayudantes en su oficina de Budapest,
en noviembre de 1944, Wallenberg logró que formaran
parte de su equipo muchos de los hombres
influyentes de la comunidad judía de Budapest.
Consiguió que se les concediera el derecho
de no llevar la estrella amarilla, en su condición
de funcionarios de un país neutral. Esto salvó muchas vidas
Raoul Gustaf Wallenberg cuando realizaba el servicio militar Raoul Gustaf wallenberg dando un paseo con su bicicleta Foto de Raoul Gustaf Wallenberg Retocada por un artista , Muchos artistas se han inspirado en su persona, incluso han creado monumentos en su honor
Raoul Gustaf Wallenberg
cuando realizaba el servicio militar
Raoul Gustaf Wallenberg
dando un paseo con su bicicleta
Foto de Raoul Gustaf Wallenberg Retocada
por un artista , Muchos artistas
se han inspirado en su persona, incluso han creado monumentos en su honor
  Dibujo inspirado en la persona de Raoul Gustaf Wallenberg  
  Dibujo inspirado en la persona de Raoul Gustaf Wallenberg  
   
Raoul de niņo Retrato de Raoul Gustaf Wallenberg con su madre Raoul Gustaf Wallenber Cuando ya se encontraba en Hungría
Raoul Gustaf Wallenberg
en su infancia
Retrato de Raoul Gustaf
Wallenberg con su madre
Raoul Gustaf Wallenber
Cuando ya se encontraba en Hungría
     
VIVO O MUERTO

A finales de diciembre de 1944, los rusos se encontraban práctimamente a las puertas de la ciudad. En los últimos días del asedio a Budapest, Wallenberg procuraba hacerse invisible. Habían puesto precio a su cabeza. Cada noche se escondía en un lugar distinto. Cambiaba constantemente la matrícula de su coche. Pero siguió trabajando para salvar nuevas vidas. Y lo consiguió, incluso más que antes.
Usando todo su ingenio, había conseguido un importante contacto en la policía. Se trataba de un miembro de la Cruz de la Flecha, Paul Szalai, que se rebeló contra la masacre de los judíos, Mantenía informado a Wallenberg de los planes de asesinatos de los grupos de asalto. Incluso le puso a Wallenberg un guardaespaldas de la policía.
Per Anger recuerda su última entrevista con Wallenberg durante estos desesperados días finales:"Mientras las bombas estallaban a nuestro alrededor, fuimos a visitar los cuarteles generales de la SS, donde, entre otras cosas, yo tenía que pedir algún tipo de protección para los miembros de la embajada. Tuvimos que detener el coche, repetidas veces, porque la calle estaba bloqueada por cadáveres de personas y caballos, por camiones quemados y por los escombros de los edificios bombardeados. Pero el peligro no detenía a Wallenberg. Le pregunté si tenía miedo. "A veces siento miedo", me dijo, "pero tengo que seguir adelante. He aceptado esta misión y no sería capaz de volver a Estocolmo sin saber que he hecho todo lo humanamente posible para salvar al mayor números de judíos".

El MILAGRO DEL GUETO GENERAL

A finales de diciembre, los rusos habían sitiado Budapest. El lider de la Cruz de la Flecha había huido de la ciudad, Eichmann también estaba preparando su plan para escapar el día de nochebuena. Pero, antes de irse, estaba decidido a llevar a cabo una última matanza en masa: ordenó que asesinaran a 60.000 judíos que había en el Gueto General.
De forma increíble, Wallenberg lograría frustarlo. Szalai, el contacto policial de Wallenberg, le comunicó los planes de Eichmann; 500 soldados alemanes y 200 hombres del movimiento de la Cruz de la Flecha habían rodeado ya el Gueto General y estaban a punto de empezar a matar a los allí encerrados.
Era demasiado peligro para Wallenberg que se desplazase personalmente al sitio. Pero envió inmediatamente una nota al general Schmidthuber, de la SS, el hombre a quien Eichmann había dado orden de llevar a cabo la matanza, advitiéndole : "Si eso se lleva a cabo, tenga la seguridad de que usted será colgado como criminal de guerra". Schmidhtuber, indeciso, pensó en la amenaza de Wallenberg y se echó atrás. Así se salvaron 60.000 judíos del Gueto General.

LLEGAN LOS RUSOS

En enero de 1945 terminó la pesadilla para Budapest. El ejército ruso entró en la atormentada ciudad y acabó el terror nazi. Lo judíos estaban a salvo. Sin embargo, en estas horas de triunfo, la historia de Raoul Gustaf Wallenberg estaba a punto de dar un giro trágico. Naturalmente, sus éxitos de los seis meses anteriores a la entrada de los rusos habían hecho en él un hombre muy conocido e importante. Había realizado no uno, sino cientos de milagros y salvado a 100.000 judíos, a muchos de ellos varias veces.
En lugar de rendirle honores como a un héroe, los nuevos gobernantes de Budapest, los rusos, le tomaron por un criminal.

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