El lenguaje debe ser claro, adecuado a la edad y desarrollo del niño, las instrucciones han de ser cortas y concretas, debemos hablarle despacio, sentados frente a el y sin movernos de un lugar a otro, el material ha de estar previamente preparado para evitar distraer al alumno, antes de comenzar debemos saber si ya la ha realizado anteriormente y en caso afirmativo que resultados ha obtenido, comenzar el trabajo por aquellas tareas que resulten más motivadoras y evitar actitudes paternalistas y sobreprotectoras.
El moldeamiento y el encadenamiento son los métodos que en la práctica consideramos más útiles para la enseñanza de este tipo de habilidades.El moldeamiento consiste en reforzar sistemáticamente las aproximaciones sucesivas a la conducta final . Debemos reforzar cada aproximación que el niño realice correctamente hasta conseguir la respuesta final correcta.
Si se produce un cese o retroceso en el rendimiento hay que volver a la etapa precedente que sabemos que el niño realiza adecuadamente, estabilizando su ejecución e incluso, si se considera conveniente, fragmentar más la tarea.
También es posible utilizar la técnica del encadenamiento para el desarrollo de conductas nuevas a partir de otras ya instauradas en el repertorio del niño.
Dado que las conductas que pretendemos conseguir pueden subdividirse en series de tareas simples podremos comenzar por la conducta final reforzada y seguir el proceso hacia atrás, uniendo conductas previas.