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   Número 4 - Septiembre de 2003

EL DEPORTE 
Una vía hacia la integración de las Personas con Discapacidad

Por: "JOKAMA"

Dibujo de un baloncestista en silla de ruedasHasta hace algunos años al proceso para que una persona con algún tipo de discapacidad se integre a la vida activa en todos los ámbitos de la sociedad, se lo llamaba "Rehabilitación Total", actualmente se lo describe como inclusión, integración, desarrollo, etc., según la cultura, el idioma, la región, el país o, si la persona que lo describe es un médico, un técnico o un político. 

De cualquier forma, en este espacio me referiré al deporte como uno de los medios para lograr este proceso. 

La rehabilitación en términos médicos comprende todo aquello que aporte a la recuperación física y mental de una persona que tenga una deficiencia temporal o permanente que según su gravedad o porcentaje puede convertirse en una discapacidad. 

En el transcurso del tiempo se han publicado libros y documentos técnicos por parte de profesionales interesados en hacer de las personas con discapacidad un ente participativo; pero, no solamente ese aporte es necesario, sino el de quien tenga la discapacidad para que al complementarse esta ayuda, se logre el objetivo deseado. 

Las legislaciones sobre discapacidades de muchos países abarcan el tema deportivo que, si bien representan un positivo aporte, es importante señalar que los Estados colaboran en el proceso hasta cierto punto, debiendo ser las personas quienes logren su integración espiritual y social. Es el deporte entonces quien se presenta como el ideal y común denominador de la integración total. 

Para una persona "normal" tanto como para quien tiene una discapacidad, es importante cultivar la salud del cuerpo con el ejercicio, el deporte y, por supuesto el juego. De acuerdo a un importante documento que trata sobre deportes para discapacitados, el deporte se practica como pasatiempo, para competencia y para competencia de alto rendimiento. Analizándolo como terapia, practicarlo como pasatiempo donde la victoria y la derrota no tienen mayor importancia puede servir como recreación hasta familiarizarse con el mismo y escoger aquél que más le guste y esté de acuerdo a sus posibilidades. 

Más tarde, la competencia constituirá un medio efectivo de valoración personal, siempre tomando en cuenta la capacidad para llevar un triunfo o aceptar una derrota; de ahí la importancia de la colaboración de profesionales que disciplinen el orgullo y valoren el autoestima de los participantes sea cual sea el resultado del juego o la competencia.

La multiplicidad del deporte 

El deporte se manifiesta en numerosas y atractivas facetas que de acuerdo a la discapacidad y sus porcentajes se puede escoger, salvo ciertas excepciones, el deporte no se limita por las discapacidades, pero brinda a quienes deseen intervenir en él la oportunidad de practicarlo, normando o reglamentando las disciplinas que en ciertos casos son inaccesibles para las personas con discapacidad. 

El deporte en los discapacitados es sinónimo de estímulo, seguridad y, dado el caso, de trabajo de equipo. Para los novatos o principiantes, es muy importante su primera intervención en un juego o competencia pues, lejos de convertirse en estímulo, puede generarle complejos que compliquen su integración. La impericia, una caída, el abucheo de los espectadores, etc., son factores que inciden en el comportamiento posterior de un novato. Se han visto casos de personas que se encerraron en sus habitaciones por semanas y no regresaron nunca más a un espacio deportivo. 

Sin excederse en el paternalismo, la familia, los amigos y la comunidad forman parte fundamental del proceso de integración en todos los aspectos; en el deporte, contribuirán ya sea como técnicos, asesores o simples espectadores para que el deportista con discapacidad adquiera la destreza y la madurez suficientes, pues no es solamente el practicarlo, sino saberlo desarrollar con éxito para que la rehabilitación física y mental funcionen.

El deporte como ente liberador 

"El arco se tensa y en su vacío se extiende una flecha rígida y dispuesta; a lo lejos, impaciente espera un círculo bicolor cuyo centro es la meta… la mano libera el viajero que en un segundo se incrusta en el blanco… Es la victoria la que saboreo en mis labios. So no hubiera acertado, lo habría intentado otra vez".

El deporte en los discapacitados se muestra como una manifestación de libertad para desahogar la infinidad de sentimientos ocultos que necesitan salir: ira, confusión, angustia, desilusión, complejos… quizá miedo. Muchas veces incluso puede desembocar en agresiones o discusiones que perjudiquen el juego; pero como en todo, lo importante es madurar el comportamiento para que poco a poco aquellos ímpetus irrefrenables de violencia, se opaquen ante la emoción y la competencia sana de un encuentro deportivo. Si bien la victoria es agradable y la derrota triste, siempre servirán para alimentar el espíritu de competencia, y, es eso, lo que se debe inculcar en quienes aún no desarrollan este valioso concepto.

Dentro de una misma discapacidad, hay diversos niveles de remanencia, por ejemplo: en un partido de fútbol para ciegos jugarán personas que tengan diversos porcentajes de ceguera pero, clínicamente, todos son considerados invidentes. Esta situación se da en todas las discapacidades. En lesiones medulares, el nivel de la lesión determina el grado de equilibrio y destreza, en el caso del básquetbol, para alcanzar una pelota o maniobrar con ella, aclarando con esto ciertas situaciones de superioridad que se dan entre un jugador y otro, provocando una desigual competencia que es atenuada por los organismos deportivos internacionales, mediante la designación de puntajes individuales según el grado de discapacidad, los que sumados no deben exceder la cantidad establecida para los equipos en los respectivos reglamentos.

En algunos países en desarrollo los deportes son practicados por las personas con discapacidad de manera empírica, sin la guía de especialistas ni el uso de equipos y accesorio de último modelo por el alto costo que significa comprarlos nuevos; sin embargo, aunque en ciertos casos no se entrene ni se practique para participar internacionalmente, ahí están los amigos, la familia, los espectadores brindándoles su respaldo y reconociendo sus capacidades.

Esa parte del cuerpo que se ha dormido para siempre, no debe contagiar con su sueño a las demás. No es sencillo, es muy difícil pues ya no contará con "palabras", o con "pasos", o tal vez con "miradas". Al aceptar al ejercicio y al deporte, se estará dando "vida" a la parte del cuerpo que clama por vivir. Es rehabilitación, es integración.

 

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