|
Información sobre discapacidad. |
Principal - Accesibilidad - Artículos - Documentos - CIF - Legislación - Recomendamos - Recursos - Web accesible - Acerca de... - El autor
Llevaba más de cinco años sin ir a donar sangre. Tanto tiempo, que ya se me había olvidado la razón de no poder donar. Ésta era que nunca llegaba a tener tanto tiempo mis pies a este lado del Atlántico para que tuviera ocasión de que transcurriera el preceptivo año tras la última estancia en los países latinoamericanos.
La pasada semana apareció un cartel del Centro de Hemodonación junto al ascensor de mi trabajo en el que se urgía la donación de sangre de determinados grupos sanguíneos. Entre otros el mío: 0+. Vi la ocasión de renovar mi actividad como donante y allá me presenté dispuesto a dejar mis 450 gramos de sangre preceptivos.
El hecho de volver a realizar este pequeño, pero importante, acto de solidaridad me ha llevado a reflexionar sobre "el estado de la donación". Durante una parte importante de mi vida he tenido una relación muy cercana con la asociaciones ALCER y Hemofilia y con sus campañas de captación de donantes, no sólo de sangre, también de órganos. Yo tenía un carné que debía llevar en mi cartera por si, llegada la ocasión, estuviera en situación de donar se verificara mi voluntad de hacerlo. Se trata de algo escabroso, ya que se supone que uno debe haber fallecido en determinadas circunstancias, pero necesario. Esta situación es algo que me ha dolido mucho. Me explico.
Resulta que en España, por ley, todos somos potenciales donantes y sólo nuestra manifiesta oposición lo debe impedir. A la hora de la verdad, no se actúa así. Los sanitarios, con el fin de evitar conflictos, no proceden a realizar las extracciones de órganos preceptivas para la donación a no ser que exista consentimiento de un familiar autorizado, aunque esto no sea "legalmente necesario". Esta situación ha llevado al traste con bastantes actuaciones que podrían haber sido muy útiles a gente que se encuentra en esa especie de "corredor de la muerte" que supone la lista de posibles receptores de órganos donados.
He tenido la ocasión de ver el cambio que ha supuesto en muchas personas la recepción de un órgano donado. El cambio en su calidad de vida y en las propias perspectivas de vida. He visto la gratitud que tienen para aquella persona (y para su familia) que en un postrer gesto de solidaridad le ha dado más y mejor vida. Creo que nadie que haya pasado por esa experiencia de conocer el antes y el después de una persona transplantada se negaría a que sus órganos, una vez fallecido y sin utilidad alguna para otra cosa, pasen a recomponer la situación de desventaja de otro mortal.
También he conocido algo mucho más solidario, como es la donación de órganos en vida. Esto puede ocurrir en el caso de los riñones, ya que podemos prescindir de uno de ellos (estando el otro completamente sano) sin merma en nuestra situación de salud. Es algo poco frecuente ya que supone dos operaciones y unas características de idoneidad que sólo suelen ocurrir entre progenitores y descendencia. Pude conocer a una madre que entregó (en vida) uno de sus riñones a su hijo en un delicado punto de la evolución de su enfermedad renal, de la que posiblemente hubiera salido mal parado de no ser por tan generoso acto. Pero mucho cuidado, no siempre está aconsejado hacer este tipo de intervención, que se reserva para casos extremos y urgentes. No vayamos a dar que pensar a padres y madres con niños con necesidad de transplante.
Otra situación de solidaridad en vida mediante la donación es la referida a la "donación de médula ósea" para ciertos casos de leucemia. Este tipo de donación se hizo particularmente conocido después del amargo trance que tuvo que atravesar nuestro reconocido tenor José Carreras. Tanto es así que él mismo propició la creación de una Fundación, con su nombre, dedicada al fomento de este tipo de donación. Se trata de una actuación un tanto compleja y en la que encajar receptor y donante requiere de ciertas pruebas costosas e ingratas, que no siempre aparejan el acoplamiento deseado. No sé como anda la cosa, pero se supone que existe un banco de datos internacional que puede suministrar información sobre posibles donantes en casi cualquier parte del mundo. Realmente lo más fácil es encontrar al donante idóneo en un familiar muy próximo (lo más habitual es entre hermanos). Yo hice mi solicitud para entrar en esa base de datos. Se me llegó a comunicar la recepción de la misma, se me anunció la posibilidad de que en cualquier momento se me llamara para realizar la preceptivas pruebas y estuve recibiendo un boletín informativo de la Fundación Carreras durante cierto tiempo. Pasado un tiempo, dejé de recibir dicho boletín y nunca fui llamado a realizar las anunciadas pruebas. Espero que nadie haya tenido que echar de menos parte de mi médula ósea.
España aparece, en las estadísticas, como uno de los países más solidarios, en lo que a donación se refiere. Practicamos, proporcionalmente, más transplantes que la mayoría de los "países más avanzados". Eso está bien, está muy bien. Pero, aún así, no llegamos a cubrir las demandas de sangre, órganos o médula ósea que se necesitan. Cualquiera de nosotros puede seguir viendo las caras de resignación de muchos posibles receptores que no alcanzan a ser transplantados. Sigue habiendo mucha gente que ve francamente deteriorada su calidad de vida por no disponer de lo que a otros nos sobra.
Vaya desde aquí, en las limitadas posibilidades que tiene un escrito como éste, mi personal llamamiento a la solidaridad mediante la donación.
Carlos Egea García
25 de enero de 2005
ÍNDICE DE ARTÍCULOS DE PORTADA.
Principal - Accesibilidad - Artículos - Documentos - CIF - Legislación - Recomendamos - Recursos - Web accesible - Acerca de... - El autor
Este sitio trata de ser accesible para todos. Si encuentras
problemas al navegarlo, no dudes en ponerte en contacto con nosotros en:
disweb2000@ono.com.
Dirección de esta página: http://usuarios.discapnet.es/disweb2000/Portadas/25ene2005.htm