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LOS TRASTORNOS DE LA PERSONALIDAD.SUS TIPOS. Por Vicente RUBIO LARROSA.
Una verdadera autoridad
en la materia. El Dr. Rubio Larrosa es Presidente de la Sociedad Española
para el Estudio de los Trastornos de la Personalidad. (Filial de la ISSPD).
Trabajando e investigando en esta patología desde hace más de 13 años.
Pionero en la utilización de psicomedicamentos como la risperidona y
gabapentina. En la
actualidad trabajando con nuevos
medicamentos con acción mucho más selectiva.
Este artículo es el fruto
de la experiencia de más de 13 años de trabajo clínico y de |
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Introducción En los últimos años los trastornos de la personalidad están conociendo un auge importante, pasando de complicadas y poco practicas teorías a una actual y manifiesta presencia en congresos y reuniones científicas dentro de una perspectiva mas clínica y operativa. El desarrollo de instrumentos diagnósticos, el aumento de la investigación y un mejor y más claro abordaje terapéutico hacen que nos enfrentemos en la actualidad ante un teórico pero evidente aumento de estos cuadros psicopatologicos que todavía están inmersos en la indefinicion y por consiguiente en la confusión. El propio concepto personalidad que proviene del griego mascara es confuso, así en el lenguaje coloquial utilizamos errónea e indistintamente los conceptos de carácter, temperamento y personalidad. Dice Allport (1977) que "personalidad es una de las palabras más abstractas de la lengua y como toda palabra abstracta que sufre un uso excesivo, la extensión de uso es muy amplia y su comprensión muy pobre. Casi ninguna palabra tiene un uso más versátil que personalidad". Entre las muchas definiciones del concepto de personalidad que han dado las diferentes escuelas psicológicas podíamos elegir la del mismo Allport, que la define como "la organización dinámica en el interior del individuo de los sistemas psicofisicos que determinan su conducta y sus pensamientos característicos". Si seguimos a Rey Ardid(1974), " Personalidad es el fondo estructural y dinámico, perenne y propio de cada individuo en el que intervienen como componentes principales, la constitución somática, los instintos y las tendencias, la afectividad, la voluntad, la inteligencia, la escala de valores y también, de modo indirecto pero evidente, todo aquello que rodea al hombre, es decir, su perimundo". En síntesis podemos decir que es la conjunción de todas nuestras características Psicológicas moduladas por nuestro entorno social y condicionadas por nuestra biología y que conforman nuestra forma de ser, son el conjunto de rasgos emocionales y conductuales que caracterizan a una persona en su vida diaria. Cuando este conjunto de rasgos supone una variante que va mas allá de lo habitual en la mayoría de las personas y son inflexibles y desadaptativos podemos hablar de un trastorno de la personalidad. El Manual diagnostico y estadístico de los trastornos mentales en su cuarta edición (DSM IV) define los trastornos de la personalidad como patrones permanentes de experiencia subjetiva y de comportamiento que se apartan de las expectativas de la cultura del sujeto, tienen su inicio en la adolescencia o principio de la edad adulta, son estable a lo largo del tiempo y comportan malestar o perjuicios. Historia Los primeros escritos que podríamos relacionar con algo semejante a lo que hoy denominamos trastornos de la personalidad lo encontramos ya en el siglo V a. de C. con los humores de Hipocrates y que clasificaba en Bilis amarilla, bilis negra, sangre y flema.y que a su vez correspondían a una serie de caracteres según predominaran unos u otros humores. La filosofía de Platon y Aristóteles también dedican paginas a explicar el comportamiento humano y es Teofrasto (siglo III a. de C.)quienes de forma mas clínica escribe sobre las alteraciones de las personas según su forma de ser. Hay que dar un largo salto histórico para encontrarnos en el siglo XVIII con Gall y su Frenología donde dice que según las variaciones de nuestro cráneo tendremos un determinado comportamiento. Pinel (1801) ya denomina a estas conductas alteradas como manía sin delirio y posteriormente es Pritchard(1837) quien con el concepto de insania moral es el primero en dar una connotación moral a estos cuadros dejando una influencia que todavía perdura en nuestro quehacer clínico. Koch (1881)habla de inferioridades psicopáticas, influenciado por las teorías constitucionalistas de la época, no resistiéndome a reproducir la que me parece la definición más descriptiva de lo que puede ser un trastorno de la personalidad. Las almas impresionables, los sentimientos lacrimosos, los soñadores y fantásticos, los huraños, los apocados, los escrupulosos morales, los delicados y susceptibles, los caprichosos, los exaltados, los excéntricos, los justicieros, los reformadores del Estado y del mundo, los tercos y los porfiados, los orgullosos, los indiscretos, los burlones, los vanidosos y presumidos, los trotacalles y los noveleros, los coleccionistas, los inventores, los genios fracasados y los no fracasados. Kraepelin en 1907 describe cuatro tipos de personalidades anómalas o morbosas. Bleuler en 1924 en su tratado de psiquiatría es el primero en utilizar el concepto de psicopatía atribuyendo un defecto moral congénito o adquirido a una serie de trastornos mentales que abarcan desde el retraso mental a sujetos antisociales. La Escuela Psicoanalítica con Freud a la cabeza da un impulso importante en la interpretación de los trastornos de la personalidad desde una perspectiva pansexualista, Posteriormente es Frank Alexander quien describe el carácter neurótico. Dentro de las teorías psicoanalíticas pero contestando los dogmas freudianos, no podemos olvidar a Jung, Reich y Adler, así como los seguidores de este ultimo como Karen Horney y Harry Stack Sullivan sin dejar de citar a Erich Fromm este desde una perspectiva más sociologista. Otros autores destacados son el ya citado Allport, Bowlby, y el escandinavo Sjobring, siendo Kurt Schneider (1934) el mas destacado de los autores contemporáneos desde una perspectiva histórica con su importante obra Las personalidades psicopáticas que todavía seguimos redescubriendo en la actualidad. En la actualidad y con total vigencia hay destacados autores que por citarlos a lo largo de este capitulo en diferentes ocasiones únicamente en este apartado histórico nos limitamos a reseñarlos así pues es imprescindible la cita de Eysenck, Millon, Kernberg, Siever, Cloninger, Beck, Freeman , etc. Clasificación Los intentos por establecer una clasificación chocan con un gran numero de dificultades, como la misma definición de personalidad normal o la gran cantidad de trastornos descritos, que llegan a 810 trastornos diferentes según Fournier. La poca validez practica de las múltiples teorías sobre la personalidad, la egosintonia del paciente (el sujeto ve como normal su manera de ser), la dispersa valía de los instrumentos diagnósticos y la gran comorbilidad entre unos y otros trastornos de la personalidad, así como la también importante comorbilidad de estos con otros trastornos psiquiátricos y con situaciones adaptativas y reactivas que dificultan aun más esta tarea, no siendo desdeñable la influencia de algunos autores que niegan la existencia clínica de estos trastornos. De cualquier forma, en el campo de la Psicología el método mas utilizado ha sido la clasificación dimensional de la personalidad, habiéndose estudiado múltiples modelos como los de Eysenck y Millon o los que miden cuestionarios factoriales como el 16PF o las dimensiones clínicas que mide el MMPI. En el seno de la Psiquiatría, el método de clasificación mas generalizado en los últimos años ha sido un modelo categorial basado en conjuntos de criterios específicos y explícitos. Dentro de estas clasificaciones se encuentran los actuales DSM IV y CIE 10 a las que se pueden hacer múltiples criticas ya que pueden generar confusión, son pobres respecto a la descripción psicopatologica de los cuadros, pero es innegable que han servido para tener un lenguaje común y ser la base de partida para un desarrollo en la investigación de los trastornos de la personalidad. Sin que sean en sentido estricto clasificaciones también pueden servir como tales los diferentes modelos que plantean Kernberg, Gray y Cloninger. Etiopatogenia Dentro de las causas que generan los trastornos de la personalidad se imbrican una serie de factores y variables biopsicosociales que se pueden agrupar en distintos apartados según las diferentes teorías y estudios realizados, si bien es evidente que no hay una única interpretación para justificar o explicar el origen o la causa de un determinado trastorno de personalidad en un paciente concreto y que es la suma de las múltiples variables (mas de 2.000 según algunos autores) la que determina la patoplastia concreta de ese cuadro en esa persona. Factores Genéticos: Segun los datos daneses de adopción, se vio que los padres adoptivos de niños que desarrollan posteriormente trastornos de la personalidad tenían un 7% de psicopatía, porcentaje similar al de la población general, mientras que un 14% de los padres biológicos de dichos niños tenían trastornos de la personalidad. Otra evidencia de la importancia de los factores genéticos son las investigaciones realizadas con 15.000 pares de gemelos norteamericanos. Entre los gemelos univitelinos, la concordancia para los trastornos de la personalidad fue varias veces mas elevada que entre los bivitelinos. Ademas, según uno de los estudios, los gemelos univitelinos criados por separado eran muy parecidos a los gemelos univitelinos criados juntos. Las similitudes se encontraban en múltiples medidas de personalidad y temperamento, intereses en el tiempo libre y en los trabajos, así como, actitudes sociales. Factores Biológicos: Quizá sea este el apartado que más se esta investigando en la actualidad arrebatando la tradicional preponderancia que hasta ahora tenían los factores psicológicos en la génesis de los trastornos de la personalidad, si bien no existen todavía conclusiones definitivas. Son conocidas las alteraciones electroencefalograficas que aparecen en muchos pacientes con trastorno de la personalidad y que fundamentalmente se basan en ondas lentas en zonas frontales y posteriores. Los estudios con datos sobre la lenta maduración cortical y las imágenes celébrales de dilatación ventricular abundan en el tema. El estudio de la función de los neurotrasmisores es el que mayor desarrollo esta teniendo en nuestros idas, la eficacia de algunos fármacos unido a las investigaciones de Gray, Siever y Coccaro, entre otros, hace que esta línea de investigación sea altamente prometedora. Siguiendo un reciente trabajo de J.L. Carrasco en el que expone una serie de indicadores biológicos que permiten agrupar los rasgos de personalidad en distintos grupos y su consecuente correlato clínico. Así pues el déficit de actividad dopaminergica frontal seria el indicador biológico del rasgo cognitivo de la personalidad siendo su afectación clínica los trastornos esquizoide, esquizotipico, limite y antisocial. La disminución del arousal (activación cerebral), la disminución MAO plaquetaria y las alteraciones de los metabolitos de la noradrenalina darían un indicador biológico del rasgo exploratorio de la personalidad, siendo su correlato clínico los trastornos limite, histrionico, antisocial y el trastorno por hiperactividad y déficit de atención que como ya sabemos es frecuente encontrarlo en la infancia de muchos sujetos que posteriormente padecen un trastorno de la personalidad. El indicador biológico del rasgo afectivo de la personalidad vendría dado por la hiperactividad colinergica, la hiperactividad noradrenergica y la hipoactividad serotoninergica siendo su afectación clínica los trastornos histriónico y limite de la personalidad. En lo que respecta al rasgo impulsivo de la personalidad se debería a una hipoactividad serotoninergica, a alteraciones epileptiformes y a una hiperactividad dopaminergica subcortical, siendo la afectación clínica los trastornos limite, histriónico y antisocial de la personalidad e incluiría el trastorno explosivo intermitente y otros trastornos del control de impulsos, que tan frecuentemente aparecen conviviendo con las alteraciones de la personalidad. Por ultimo el indicador biológico del rasgo ansioso de la personalidad seria la hiperactividad del receptor serotoninergico postsinaptico presentándose en los trastornos ansiosos de la personalidad como son el de evitacion, el de dependencia y el obsesivo-compulsivo. Factores Psicológicos: Se podrían explicar desde la perspectiva del aprendizaje al modelado conductual que sobre el niño ejercerían modelos que ocasionarían trastornos de la personalidad. Desde una visión cognitivista y la influencia en nuestra personalidad de las denominadas cogniciones, el procesamiento de la información los esquemas y las reglas personales, los procesos interpersonales, etc. Desde la teoría psicoanalítica el estudio de los llamados mecanismos de defensa que son los procesos mentales inconscientes que el yo utiliza para resolver sus conflictos y que habitualmente son la fantasía, la disociación, la negación, el aislamiento, la proyección, la escisión, la agresión pasiva, el acting out, y la identificación proyectiva. Factores Socioambientales: Son muchos los estudios que hablan de la importancia del ambiente en estos sujetos. sin embargo, Vaillant encontró poca correlación entre un medio socioambiental malo y el uso de mecanismos de defensa inmaduros y el presentar un trastorno de la personalidad en la etapa adulta. Ultimamente el autor canadiense Joel Paris esta recuperando las teorías ambientalistas y la influencia de factores como la educación, los modelos parentales, el ambiente familiar y las pequeñas y/o grandes influencias que tiene el entorno que nos rodea. La comorbilidad que presentan los trastornos de la personalidad con el consumo de drogas y las conductas adictivas es un tema que esta cobrando gran importancia y que trataremos mas adelante. Tipos de trastorno: A continuación describiremos los diferentes tipos de trastornos de la personalidad, si bien no vamos a seguir estrictamente ninguna de las dos clasificaciones al uso, haciendo una síntesis de ambas e incluyendo otros trastornos que no están reflejados en ellas. Trastorno Esquizoide de la Personalidad: Consiste en una pauta generalizada de indiferencia a las relaciones sociales y una afectividad muy limitada. Son sujetos que no desean ni disfrutan con las relaciones intimas, solitarios, que casi nunca experimentan emociones fuertes, como ira o alegría.
Trastorno Paranoide de la Personalidad: La sintomatologia esencial consiste en una tendencia generalizada e injustificada a interpretar las acciones de los demás como agresivas o amenazantes para él.
Trastorno esquizotipico de la Personalidad. Este trastorno solo figura en la clasificación DSM ya que en la CIE 10 aparece dentro de los trastornos esquizofrénicos. Estos sujetos son personas marcadamente raras y extravagantes, incluso para los profanos y su vida diaria se caracteriza por tener pensamiento mágico, ideas peculiares, y desrealizacion.
Trastorno antisocial de la Personalidad. También se denomina trastorno disocial y se caracteriza por una pauta de conducta irresponsable y al margen de las normas sociales y que ya aparece en las etapas infantiles y que continua y se amplia en la edad adulta. El trastorno no es sinónimo de criminalidad y aquí entramos en la tradicional controversia en la distinción entre maldad y trastorno, siendo esta distinción un claro reto con importantes repercusiones en la psiquiatría forense.
Trastorno limite de la Personalidad. Es, con toda seguridad, el concepto más desafortunado para denominar este trastorno, la denominación limite es secuela histórica de cuando este trastorno se consideraba fronterizo entre las psicosis y las neurosis. En la clasificación CIE 10 se le denomina trastorno de inestabilidad emocional de la personalidad concepto que nos parece mas afortunado y más descriptivo de lo que en realidad es este trastorno si bien en esta y en otras ocasiones he defendido y propuesto otras denominaciones como Trastorno global de la personalidad, Trastorno generalizado de la personalidad, Trastorno mórbido de la personalidad o trastorno deteriorante de la personalidad. Según nuestras propias investigaciones hemos llegado a la conclusión, y así lo he debatido en múltiples foros, como el trastorno limite de la personalidad seria el paradigma de todos los trastornos de la personalidad, así el mismo Kernberg habla de una estructura limite de la personalidad que serie la base de los posteriores diferentes trastornos, considerando pues que la patoplastia de cada uno de los diferentes trastornos seria una diferenciación biosocial del trastorno limite.
- Episodios esquizoides, psicóticos y/o
disociativos. - Muchos antecedentes familiares. - Bajo estado de animo.
Trastorno histriónico de la Personalidad Las personas con un trastorno histriónico de la personalidad son excitables y emotivas y se comportan de manera pintoresca, dramática e introvertida. También se ha llamado a este trastorno personalidad histérica y personalidad psicoinfantil.
Trastorno Narcisista de la Personalidad. Es una pauta de conducta duradera a lo largo de la vida y que se caracteriza por un sentimiento personal de importancia y singularidad. Es te trastorno no aparece en la Clasificación CIE 10.
Trastorno de la Personalidad por Evitacion. También llamado en la CIE 10 trastorno ansioso de la personalidad, presentan una pauta de conducta caracterizada por una extrema sensibilidad al rechazo. Es lo que comúnmente denominaríamos timidez patológica.
Trastorno Dependiente de la Personalidad Consiste en una pauta de conducta dependiente y sumisa y que es patente desde el inicio de la edad adulta.
Trastorno obsesivo-compulsivo de la Personalidad También denominado trastorno o personalidad anancástica. Consiste en una pauta generalizada de perfeccionismo e inflexibilidad.
Trastorno Depresivo de la Personalidad: No figura como tal trastorno de la personalidad en las clasificaciones más usuales pero muchos autores, fundamentalmente de la escuela alemana, como Tellenbach, Kretschmer, Schneider, etc., han descrito este cuadro, llamándole personalidad melancólica.
Transformaciones de la personalidad: Hasta ahora todos los trastornos de la personalidad que hemos venido describiendo en los apartados anteriores eran de inicio en la adolescencia o en los primeros años de la etapa adulta y su evolución era a lo largo de toda su vida, sin conocerse una causa etimológica concreta sino mas bien se concitaban una serie de diferentes causas, eran por tanto unas alteraciones de la personalidad. Por el contrario en este apartado vamos a explicar una serie de cuadros o trastornos que aparecen en un momento determinado en personas hasta ese momento normales y que sobrevienen por una causa concreta conocida es por lo que las denominamos transformaciones de la personalidad, y que agruparemos en tres grandes grupos. A.- Transformación persistente de la personalidad tras una experiencia catastrófica La transformación se debe a la experiencia vivida de una forma muy estresante con un profundo efecto sobre la personalidad del sujeto, independientemente de su vulnerabilidad. Son ejemplos las experiencias vividas en los campos de concentración, secuestros, torturas, maltrato, catástrofes naturales o exposición prolongada a situaciones amenazantes para la vida. Suele ser frecuente que a este tipo de transformación le preceda un trastorno por estrés postraumatico, pasando a estados crónicos o secuelas irreversibles de este trastorno. Manifestaciones clínicas.- Según la CIE-10 esta transformación de la personalidad debe ser persistente y manifestarse con rasgos rígidos y desadaptativos que llevan a un deterioro de las relaciones personales y de la actividad social y laboral. Por lo general, la transformación de la personalidad debe ser confirmada por la información de un tercero. El sujeto presenta una actitud permanente de desconfianza u hostilidad hacia el mundo, aislamiento social, sentimientos de vacío y desesperanza, sentimiento permanente de estar al limite, como si se estuviera constantemente amenazado, vivencia de extrañeza de sí mismo. Esta transformación de la personalidad debe haber estado presente por lo menos durante dos años y no debe poder ser atribuida a un trastorno de la personalidad preexistente. B.- Transformación persistente de la personalidad tras enfermedad psiquiátrica. Se trata de una transformación de la personalidad atribuible a la experiencia traumática de sufrir una enfermedad psiquiátrica grave. La transformación de la personalidad debe ser persistente y manifestarse como in modo rígido y desadaptativo de la manera de vivenciar y comportarse, que lleva a un deterioro a largo plazo (personal, social o laboral), así como a un malestar subjetivo. No debe estar presente un trastorno de personalidad preexistente que pueda explicar el cambio de la personalidad y él diagnostico no debe basarse en un síntoma residual de un trastorno mental previo. La transformación de la personalidad tiene que haber surgido tras la recuperación clínica de un trastorno mental que se debe haber vivenciado como extremadamente estresante y devastador para la imagen de sí mismo. Las actitudes o reacciones de otras personas hacia el enfermo después de la enfermedad son importantes para determinar y reforzar los niveles de estrés percibidos por la persona. Este tipo de transformación de la personalidad no puede ser comprendido totalmente sin tener en consideración la experiencia emocional subjetiva y la personalidad previa, sus formas de adaptación y sus factores de vulnerabilidad específicos. Para poder hacer este diagnostico, la transformación de la personalidad debe manifestarse por rasgos clínicos como los siguientes:
Las manifestaciones señaladas deben haber estado presentes durante un periodo de por lo menos dos años. La transformación no puede ser atribuida a una enfermedad o lesión cerebral importante. Un diagnostico previo de esquizofrenia no excluye él diagnostico. C.-Trastornos de la personalidad y del comportamiento debidos a enfermedades, lesiones o disfunciones cerebrales. La alteración de la personalidad y del comportamiento debido a una enfermedad, una lesión o una disfunción cerebral puede ser de carácter residual concomitante con una enfermedad, daño o disfunción cerebral. En algunos casos las características concretas de las manifestaciones de estos trastornos de la personalidad y del comportamiento residuales o concomitantes pueden sugerir el tipo o localización de la afección cerebral. Sin embargo, no debe sobrestimarse la fiabilidad de este tipo de presunción diagnostica y por lo tanto deberán investigarse siempre de un modo independiente la etiología subyacente y, si aparece, se anotara él diagnostico correspondiente.
Diagnostico de los trastornos de la personalidad En la actualidad los instrumentos diagnósticos para evaluar los trastornos de la personalidad se han visto incrementados en su numero y también en su especificidad, fundamentalmente siguiendo las orientaciones diagnosticas de las clasificaciones internacionales de más frecuente uso. De cualquier manera estamos todavía lejos de alcanzar métodos de evaluación que sean plenamente satisfactorios. La propia complejidad de los trastornos de la personalidad, las diferentes orientaciones, no siendo aventurado afirmar que lo que se conoce de los trastornos de la personalidad es aún escaso y poco preciso y, por ello, el desarrollo de las técnicas de evaluación y de intervención es así mismo muy precario. Otra dificultad es la relativa a que identificar un patrón de conducta es difícil mediante una única entrevista, la influencia de los valores culturales, hacen que estos deformen la información, tal y como ocurre en las escalas de evaluación del trastorno antisocial de la personalidad que por estar realizado dentro de parámetros de la cultura calvinista-protestante, los criterios diagnósticos están muy criminalizados si los comparamos con nuestro entorno. La duración de las entrevistas mas utilizadas actualmente es excesivo lo que dificulta su utilización en la practica clínica cotidiana. Los instrumentos para la evaluación de la personalidad se dividen clásicamente en cuatro categorías:
Las listas de síntomas tienen muchos puntos en común con los criterios utilizados para él diagnostico de los trastornos de la personalidad que se utilizan en las clasificaciones DSM o CIE, si bien las listas proporcionan mas ítems que las propias clasificaciones y muestran una consistencia mayor que la de los criterios diagnósticos. Las de uso mas frecuente son:
TECNICAS PROYECTIVAS. Son quizá los instrumentos históricamente "clásicos" para el estudio de la personalidad y su patología, han sido criticados por su subjetividad, pero es indudable que utilizados por profesionales entrenados en estas técnicas proporcionan una gran información de una gran riqueza psicopatologica y que escapan al ámbito de acción de otros instrumentos diagnósticos . Los mas conocidos y utilizados son el Rorschach y el TAT, que ademas han sido vertidos en incontables escenas de películas y paginas de nuestra literatura contemporánea. No me resisto a citar en este apartado un instrumento que tuvo un gran predicamento hace algunas décadas y este es el Szondi que consistía en una serie de fotografías de sujetos marginales, enfermos y presidiarios que el sujeto examinado tenia que ir eligiendo en una serie de sesiones a lo largo de varios días. Este test fue utilizado en nuestro país por el Dr. Soto Yarritu obteniendo un importante éxito de utilización en medios periciales. Su falta de adaptación a los nuevos tiempos y su prolongada duración lo ha dejado en el olvido. CUESTIONARIOS AUTOADMINISTRADOS. Se diseñaron para la validación de estructuras de personalidad más que para la evaluación de la psicopatologia, si bien aportan una gran cantidad de información, son muy utilizados. La característica negativa es el posible falseamiento de las respuestas que muchos individuos pueden dar con el fin de ocultar un diagnostico que les pueda perjudicar. Los cuestionarios más utilizados son:
ENTREVISTAS ESTRUCTURADAS. Son en la actualidad los instrumentos mas utilizados, su prolongado tiempo de administración y la necesidad de ser realizadas por personal especializado o entrenado dificulta su uso generalizado. A pesar de estas dificultades son, hoy por hoy, la forma más idónea de evaluar los trastornos de la personalidad. Las entrevistas estructuradas y semiestructuradas las agrupamos en dos grupos segun sean instrumentos para estudiar y diagnosticar un unico trastornos de la personalidad o bien hayan sido diseñadas para él diagnostico de todos los trastornos de una determinada clasificación. Entrevistas para un unico trastorno.
Cuestionarios multitrastorno.
Comorbilidad Ya hemos dicho anteriormente que el desarrollo clínico de los trastornos de la personalidad es un fenómeno relativamente reciente y que en la actualidad estamos inmersos en una etapa de investigación y reconceptualización de dichos trastornos, no siendo aventurado decir que dentro de pocos años todo lo que actualmente sabemos sobre el tema habrá que cambiarlo. Los clínicos que nos dedicamos a estos trastornos estamos comprobando como muchos conceptos como cronicidad cobran un sentido especial cuando en un proceso patológico convencional, por ejemplo una depresión, la abordamos desde una perspectiva de la personalidad. El desarrollo de nuevos instrumentos diagnósticos para la evaluación de los trastornos de la personalidad nos ha acercado a descubrir como coexisten una enfermedad del ejeI con una personalidad patológica que condiciona la evolución, el pronostico y consecuentemente el tratamiento de esa enfermedad. En los últimos años se han realizado una gran cantidad de estudios que nos aportan datos sobre la simultaneidad de dos o más cuadros patológicos que aparecen en un mismo paciente y que Feinstein denominó comorbilidad. Comorbilidad entre trastornos de la personalidad.- Siguiendo a Oldham dirá que los sistemas categoriales de clasificación facilitan la comorbilidad entre los trastornos de la personalidad, siendo mas frecuente en el DSM.IV que en la CIE.10. Aproximadamente el 70% de los pacientes con diagnostico de trastorno de personalidad tienen mas de uno con medias que van de 2 a 4. Esta multiplicidad de diagnósticos en el ejeII resalta la gravedad de la alteración pero complica la interpretación de los estudios sobre dichos trastornos. El trastorno por evitación t el trastorno limite de la personalidad son los trastornos que con mayor frecuencia son comórbidos con otros trastornos de la personalidad. En nuestro estudio antes citado de seguimiento de pacientes con trastorno limite de personalidad ademas de este recibían segun estudio diagnostico realizado con el IPDE diferentes diagnósticos comórbidos, en los varones los más frecuentes eran el disocial, esquizoide, narcisista, paranoide , evitativo, histriónico y obsesivo, y en las mujeres de nuestra muestra encontrábamos el histriónico, esquizoide , disocial, paranoide ,narcisista, obsesivo y dependiente. Comorbilidad entre Enfermedad mental y Trastorno de la personalidad.- Si atendemos a estudios realizados entre la población ingresada en unidades de psiquiatría encontramos cifras que oscilan entre el 40- 70% de los pacientes ingresados los que presentan una comorbilidad con un trastorno de la personalidad. En nuestra muestra, ya citada, el trastorno limite lo encontramos comórbido en mujeres con trastorno del animo, trastorno de la conducta alimentaria, trastornos psicóticos y esquizofrenia, trastorno de control de impulsos, toxicodependencia y trastorno conversivo. En los hombres es la toxicomania y el alcoholismo, los trastornos del animo, el trastorno de control de impulsos y los cuadros psicóticos. Con referencia a los trastornos del estado de animo se ha encontrado una asociación frecuente entre la depresión y el trastorno limite de la personalidad, cuando esta asociación se da es frecuente encontrar tasas de suicidio elevadas, segun Soloff esta asociación se encuentra en el 33% de los pacientes suicidas. Segun Girolamo (1996) en un estudio auspiciado por la OMS se puede ver la mayor incidencia y elevación de la conducta suicida y del suicidio consumado en diversos trastornos de la personalidad como el disocial, él limite y el narcisista. En nuestra muestra de trastorno limite encontramos una incidencia de suicidio consumado de un 14%. Las depresiones en pacientes con trastornos de la personalidad se inician a menor edad, se asocian mas conductas suicidas, responden peor al tratamiento y tienen mayor riesgo de recaídas. Respecto a los trastornos psicóticos y la esquizofrenia y su comorbilidad con los trastornos de personalidad parece claro que él mas relacionado el trastorno esquizotipico, segun algunos autores mas de la mitad de estos pacientes desarrollan una esquizofrenia en el curso de los años. Parece claro que los trastornos de la personalidad encuadrados en el grupo A (esquizoide, paranoide y esquizotipico aparecen con mas frecuencia entre los familiares de enfermos esquizofrénicos. Hay también estudios que demuestran que es la enfermedad esquizofrénica la que tras su aparición y evolución conforma un trastorno de la personalidad, esto estaría en consonancia con lo que anteriormente hemos venido en denominar transformación de la personalidad secundaria a enfermedad psíquica. Con referencia a los trastornos de ansiedad parece evidente la gran relación que la aparición de estos tiene con una personalidad previa encuadrada en el grupo C (personalidad, evitadora, dependiente, fobica y obsesiva) así pues y segun varios autores entre un 30-40% de los trastornos de ansiedad como el trastorno de pánico, la agorafobia, el obsesivo-compulsivo, la ansiedad generalizada, etc., tendrían una personalidad previa que induciría a padecer estos cuadros. Así mismo la asociación de un trastorno de ansiedad con uno de personalidad significaría un peor pronostico, peor respuesta al tratamiento y una mayor tendencia a padecer recaídas. La comorbilidad entre trastorno de personalidad y abuso de sustancias quizá sea el apartado mas estudiado estableciéndose un amplio debate sobre que trastorno aparece con anterioridad si el de personalidad previa o si el trastorno de la personalidad aparece como consecuencia del uso y abuso de sustancias. En la actualidad parece que hay un consenso en que el mantenimiento de las conductas adictivas es debido a que el sujeto padece un trastorno de la personalidad, este trastorno condicionaría la aparición de recaídas o el cambio de conducta adictiva cuando se ha superado una. Así es frecuente ver como pacientes que abandonan su dependencia a opiáceos, tras un tratamiento, caen en conductas de consumo y dependencia de alcohol, o como alcohólicos ya rehabilitados inician conductas ludopaticas, cuando no van asociadas ya desde su inicio. Podríamos afirmar como en la comorbilidad entre trastornos de la personalidad y conductas adictivas debe predominar él diagnostico de trastorno de personalidad. Cuando aparece un trastorno de personalidad el adicto tendrá mas dificultad en abandonar su adicción. Los trastornos de la personalidad explicarían las recaídas en estos pacientes o bien los cambios de adicción. El abordaje terapéutico de la comorbilidad debe orientarse hacia el tratamiento de la personalidad patológica de base, no despreciando, lógicamente, los programas de desintoxicación, deshabituaron, etc. Con referencia a la comorbilidad entre trastorno de personalidad y conductas adictivas, no podemos olvidar como muchos sujetos afectados por una personalidad evitadora, fobica o depresiva encuentran en el alcohol o en sustancias estimulantes del SNC un "remedio" para superar su problema, siendo víctimas posteriormente de dicha actitud. Respecto a la comorbilidad de los trastornos de la alimentación con los trastornos de la personalidad es evidente su interrelacion. La comorbilidad es evidente en los trastornos limite y de evitacion con cifras que superan el 50%. Si esta comorbilidad la estudiamos en los casos graves apreciamos como Skodol (1993) la encuentra en casi todos los casos ya que la paciente con un trastorno de personalidad asociado a un trastorno de la conducta alimentaria produce una mayor cronicidad, peores niveles de funcionamiento global, aumento de las crisis y recaídas, mayor alteración de su esquema corporal y un aumento de la tasa de tentativa y suicidio consumado. Los trastornos somatoformes o de somatización presentan una comorbilidad con los trastornos de la personalidad que oscilan entre el 18-64 % siendo fundamentalmente el trastorno histriónico el que más aparece, seguido de la personalidad evitativa y obsesiva. En otro contexto y relacionado con una determinada personalidad podríamos hablar de la Alexitimia o la dificultad de determinadas personas en manifestar sus conflictos y presentar una dificultad de comunicación que les lleva a interioriza su ansiedad somatizándola. Con respecto a las patologías de aparición en la infancia y adolescencia podemos decir como los trastornos de angustia de separación son, generalmente, prodromicos de posteriores personalidades ansiosas, evitadoras e histriónicas. Los denominados niños hiperquineticos o afectos del llamado síndrome por déficit de atención han sido muy estudiados en el medio norteamericano, así encontramos una gran cantidad de trabajos y revisiones donde aparece este síndrome como antecedente en una gran cantidad de sujetos que posteriormente son diagnosticados de un trastorno antisocial o limite de su personalidad. En resumen diremos que la comorbilidad es muy frecuente entre los trastornos mentales y los trastornos de la personalidad. Los diferentes estudios que analizan esta comorbilidad son unánimes al manifestar como la evolución del cuadro es peor en estos sujetos que en los que no aparece dicha comorbilidad. La respuesta al tratamiento es siempre peor, tienen una mayor tendencia a la cronicidad y tienden a un mayor abandono de los tratamientos, suelen escudarse en los efectos secundarios de la medicación o en la larga duración de los tratamientos psicoterapeuticos. La evolución de los trastornos de la personalidad complicara él pronostico de otros trastornos dado el deterioro psicosocial que los sujetos afectados de un trastorno de la personalidad tienen. Al final de la evolución muchos de estos sujetos presentan una predominancia de sintomatología depresiva fruto del deterioro social, ambiental y afectivo acumulado, la ruptura o el no-establecimiento de redes sociales, el entorpecimiento de las relaciones interpersonales hacen que estos sujetos tiendan al aislamiento y a una mayor dificultad para la resolución de sus problemas. De cualquier manera también es observable como, aproximadamente, un 60-70% de los sujetos afectados por unos trastornos de la personalidad tienden a disminuir su sintomatologia a partir de los 35-40 años de edad apreciándose mas intervalos asintomaticos y las crisis menos intensas y menos duraderas lo que hablaría a favor de una teoría madurativa de los trastornos de la personalidad. Tratamiento y consideraciones terapéuticas. Ya comentábamos en la introducción como los trastornos de la personalidad son patologías de difícil abordaje por la propia dificultad en él diagnostico y por la falta de vinculación al tratamiento que estos pacientes tienen, máxime cuando muchos de ellos son pacientes egosintonicos y con mucha facilidad él diagnostico de trastorno de personalidad ha conllevado generalmente la etiqueta de intratable. Pese a todo la necesidad de tratamiento de los trastornos de la personalidad es irrenunciable por las siguientes razones.
Ya hemos hecho referencia a los tratamientos al explicarlos en el apartado correspondiente a los diferentes tipos de trastornos por eso aquí hablaremos de una serie de consideraciones generales a tener en cuenta en los tratamientos de los trastornos de la personalidad. Volviendo a citar nuestro trabajo con pacientes diagnosticados de trastorno limite de la personalidad encontramos una serie de datos que resultan curiosos y que nos hacer reflexionar sobre la relación terapeuta-paciente en función del tratamiento.
Vistas las dificultades que nos encontramos en el abordaje terapéutico de los trastornos de la personalidad y teniendo en cuenta la amplia sintomatologia que aparece en los mismos es imprescindible buscar una serie de síntomas diana donde focalizar los esfuerzos terapéuticos, así recomendaremos:
Teniendo en cuenta los síntomas que fundamentalmente tenemos que atajar estableceremos una serie de técnicas e intervenciones terapéuticas que relacionamos a continuación.
Psicoterapia Dinámica: Tradicionalmente ha sido el psicoanálisis la terapia más recomendada para tratar los trastornos de la personalidad apreciándose con el tiempo como el estancamiento, cuando no el abandono de los pacientes era el denominador común de la misma. La aparición de un gran investigador de los trastornos de la personalidad como es Otto Kernberg, perteneciente a la escuela psicoanalítica ha dado pie a una mejor y más idónea aplicación de esta técnica. Así este autor recomienda que la psicoterapia dinámica sea focalizada y centrada en el aquí y ahora del problema del paciente, que no favorezca la regresión ni se hagan interpretaciones tempranas ya que se ha comprobado como ello induce hacia conductas autodestructivas, consecuentemente con esto se recomienda la desactivacion de estas conductas, el control de la contratransferencia y el papel terapéutico activo. Psicoterapia cognitivo-conductual: Preferentemente la de enfoque más cognitivo que conductual recomendada por Beck y Freeman, una mayor énfasis en los procesos interpersonales como propone Safran y un interés por los procesos emocionales de Wessler. Ultimamente se ha desarrollado una técnica, dentro de la escuela cognitiva que es la denominada terapia de conducta dialéctica que ha sido desarrollada por Marsha Lineham, esta técnica es quizá la mas contrastada siendo aplicada preferentemente en pacientes afectados por un trastorno limite de la personalidad. Psicoeducacion y Técnicas psicosociales: En este apartado recomendamos la utilización de programas de abordaje familiar, programas de retención en el tratamiento que hagan énfasis en la explicación de los síntomas, el deterioro de la enfermedad y la necesidad de tratamiento, programas de prevención de recaídas, ayuda psicosocial con asesoramiento legar, laboral. Un aumento de las redes sociales, grupos de autoayuda, etc. Hospitalización: Si aparece una crisis aguda será el momento de ingresar al paciente en una Unidad de agudos intentando vincularlo al tratamiento mediante un contrato terapéutico que obligue al paciente a permanecer ingresado un periodo de 2meses aproximadamente, ingresos de estas características nos han dado un buen resultado como forma de modificar su conducta y romper los modelos de comportamiento adquiridos durante su enfermedad. Pasado este periodo puede pasar a una hospitalización completa en régimen de comunidad terapéutica durante 9-12 meses, o ese mismo periodo de tiempo en régimen de hospital de día, aplicándole lo que denominamos "inmersión terapéutica " que es la aplicación simultanea de todo tipo de técnicas psicoterapéuticas y farmacologicas mediante un programa personalizado y adaptado a las características concretas de su trastorno y de la gravedad del mismo. Psicofarmacos: Tradicionalmente han venido utilizándose los psicofarmacos en el tratamiento de los trastornos de la personalidad, existen estudios donde se demuestra su eficacia, mas como una forma de paliar los sintamos emergentes que como un tratamiento concreto. La aparición en los últimos años de diferentes fármacos que actúan sobre neurotrasmisores concretos de una forma selectiva, la reducción de los efectos secundarios en otros nuevos fármacos, así como el desarrollo de teorías de la personalidad vinculadas a claros fundamentos biológicos hace que esta parcela terapéutica cobre hoy en día una renovada importancia.
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