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EL SECTOR NO LUCRATIVO EN ESPAÑA

Antonio Jiménez Lara, coautor del Estudio sobre el Sector No Lucrativo en España [1]

Más de 250.000 organizaciones no lucrativas, cerca de 26 millones de cuotas, unos 11 millones de personas asociadas, un millón de voluntarios que dedican más de cuatro horas semanales a colaborar en las actividades del sector, más de 475.000 empleos remunerados a tiempo completo y unos gastos operativos que suponen el 4% del PIB: Son cifras que reflejan la importancia del sector no lucrativo en España, un fenómeno social pujante que ha sido analizado con detalle en un estudio publicado por la Fundación BBV [2].

La dimensión económica de sector no lucrativo español es comparable a la de sus homólogos en otros países europeos, como Francia, Alemania, Finlandia y Austria, aunque sensiblemente menor que la que alcanza en Holanda, Irlanda, Bélgica o los Estados Unidos de América. Como ocurre en otros países de Europa occidental, el sector no lucrativo español concentra la mayor parte de sus recursos humanos y financieros en los ámbitos de la educación, la salud y los servicios sociales, especialmente en este último. Sin embargo, al contrario de lo que ocurre en otros países de la región europea occidental, las organizaciones no lucrativas españolas reciben una mayor proporción de ingresos procedentes de cuotas de asociados y pago por servicios prestados que de fondos públicos. Otro punto que distingue al sector no lucrativo español es la proporción comparativamente alta que suponen los ingresos procedentes de donaciones privadas.

El estudio, patrocinado por la Fundación BBV en el marco del Estudio Comparativo Internacional sobre el Sector no Lucrativo de la Universidad Johns Hopkins de Baltimore (USA), afronta las cuatro ambigüedades básicas que hasta ahora impedían un análisis preciso y riguroso del sector no lucrativo en España: su indefinición conceptual, el desconocimiento de su desarrollo histórico, su ambivalencia jurídica y la falta de datos estadísticos. Para ello, partiendo de una definición operativa del sector que ha permitido acotar sus difusos límites y establecer comparaciones internacionales, ha realizado una recopilación exhaustiva de las fuentes estadísticas existentes y ha aplicado una metodología de estimación y de integración de las lagunas de información, todo ello con una referencia temporal única, el año 1995.

Condiciones metodológicas

Tal vez no resulte pretencioso afirmar que no existe todavía en la bibliografía española ningún estudio que satisfaga cumplidamente las cuatro condiciones metodológicas que se han establecido para éste, a saber:

a) Una definición operacional  que permita, por un lado, una discriminación precisa de las instituciones que entran y las que no entran a formar parte del Tercer Sector, y que, por otra parte, posibilite la comparación internacional con el estado de la cuestión en otras sociedades;

b) Una recopilación exhaustiva de las fuentes estadísticas que, directa o indirectamente, posibiliten elaborar un censo completo (sin duplicaciones engañosas) tanto de las instituciones que comprenden el Sector como de sus características básicas;

c) Una metodología de estimación y de integración de las lagunas de información  basado en la identificación de las variables clave y en la aplicación de un sistema de cálculo que garantice la validez de contenido analítico de las estimaciones, y

d) Una referencia temporal única, esto es, referida a una fecha común para todos los valores estadísticos analizados.

Definición operativa

Hemos utilizado la definición operativa adoptada por el estudio comparativo internacional liderado por el equipo de la Universidad Johns Hopkins de Baltimore. Esta definición se fundamenta en  cinco criterios clave que determinan los rasgos básicos que debe poseer una institución cualquiera para poder ser entendida como parte del Tercer Sector: un conjunto que abarca a todas aquellas instituciones o entidades que posean los cinco rasgos siguientes:

1.    Estar organizada formalmente, lo que incluye una realidad institucionalizada, con estructuración interna, estabilidad relativa de objetivos formales y distinción neta entre socios y no socios. Este criterio excluye de nuestro ámbito de estudio las manifestaciones informales de solidaridad, colaboración y ayuda mutua.

2.    Ser privada, esto es, separada institucionalmente del Gobierno (Nacional, Autonómico y Local). Este criterio implica que la organización no ha de formar parte del sector público (estatal, autonómico y local), ni ha de estar controlada por éste. No significa, sin embargo, que la organización no pueda recibir apoyo público, ni excluye que pueda haber funcionarios públicos en sus órganos de gobierno.

3.    Ausencia de ánimo de lucro. Las organizaciones del Sector No Lucrativo no deben, por tanto, repartir beneficios entre los propietarios,  administradores o directivos. Ello implica que su fin principal no es generar beneficios, ni están guiadas primariamente por criterios comerciales. Las organizaciones del Sector No Lucrativo pueden obtener beneficios, pero éstos deben ser reinvertidos en función de la misión corporativa  de la organización.

4.    Disfrutar de la capacidad de autocontrol institucional de sus propias actividades. Este criterio implica que las organizaciones han de tener sus propios mecanismos de autogobierno y han de gozar de un grado significativo de autonomía.

5.    Con un marcado grado de participación voluntaria, lo que quiere decir, por una parte, que la participación o no de sus miembros ha de depender de la libre voluntad de los mismos y no de imposiciones  externas, y, por otra, que hay un grado significativo de participación de voluntarios (esto es, de personas que aportan tiempo no remunerado) en sus actividades.  Adicionalmente, se incluyen en la definición aquellas instituciones sin ánimo de lucro que son el fruto de la decisión voluntaria de adscribir un determinado patrimonio al cumplimiento de fines de interés general.

 

PRINCIPALES RESULTADOS

1. Una fuerza económica en alza

El sector no lucrativo es una fuerza económica importante y creciente en España, que representa una parte significativa del PIB y del empleo.

  • Un gasto anual de 2,8 billones de pesetas. Incluso excluyendo el componente religioso, el sector no lucrativo español contaba en 1995 con gastos operativos por importe de 2,8 billones de pesetas, el equivalente al 4 por ciento del PIB. Si se incluyen también los gastos de capital, la cifra asciende a 3,2 billones (4,6% del PIB).

  • Un importante generador de empleo. El sector no lucrativo español ocupaba, en 1995, el equivalente a 475.179 trabajadores remunerados a jornada completa. Esto representaba el 4,5% del total de los trabajadores españoles, exceptuando los que se dedican a la agricultura; el 6,8% de los trabajadores del sector de servicios; y casi la cuarta parte (22,9%) de las personas que trabajan para la Administración Pública en cualquiera de sus niveles: nacional, autonómico y municipal. El empleo generado por el sector no lucrativo supone siete veces el número de empleados de la la mayor empresa privada de España, Telefónica, que tenía en 1995 68.380 empleados. El sector no lucrativo supera, en términos de empleo, a muchas industrias del país, incluidos sectores como los de transportes y comunicaciones; alimentación, bebidas y tabaco; metalurgia; industria textil; y las industrias químicas.

  • Un importante volumen de trabajo voluntario. El sector no lucrativo español canaliza un considerable volumen de esfuerzo voluntario. De hecho, aproximadamente el 9,8% de la población adulta española afirma dedicar parte de su tiempo a colaborar con organizaciones no lucrativas. Esto equivale a otros 253.599 empleados a jornada completa, con lo que el total de empleados a jornada completa trabajando en organizaciones no lucrativas en España supondría 728.778, el 6,8% del total del empleo no agrario en España.

2. Un sector de tamaño medio en la escala internacional

A pesar del peso que el sector no lucrativo español tiene en relación con la economía española, está ligeramente por debajo de la media de los 22 países participantes en el estudio comparativo internacional y es sustancialmente inferior a la media de sus homólogos en Europa occidental.

  • Ligeramente por debajo de la media internacional. Según los resultados del estudio internacional, el volumen relativo del sector no lucrativo varía considerablemente en los países estudiados, con oscilaciones que van desde el 12,6% del total de empleo remunerado no agrario en los Países Bajos, hasta menos del 1% en Méjico. La media del conjunto de los 22 países se sitúa en el 4,8%. Ello significa que España, con el 4,5%, se encuentra ligeramente por debajo de la media global, superando por un estrecho margen a países como Finlandia y Austria y situándose cerca de Francia y Alemania (ambas con el 4,9%).

  • Bastante por debajo de la media de Europa occidental. En comparación con la media de Europa occidental (en donde supone el 7,0% del empleo remunerado no agrario), el sector no lucrativo español es relativamente modesto. Ello se debe al hecho de que, a pesar del gran número de organizaciones no lucrativas existentes en España (253.000), la mayoría de ellas son bastante pequeñas y cuentan con un reducido número de empleados.

  • Las diferencias aumentan si se tienen en cuenta a los voluntarios. El volumen de empleo no lucrativo aumenta considerablemente si se contabilizan los voluntarios. Así, incluyendo el tiempo dedicado por éstos, las organizaciones no lucrativas representan el 6,8% del total del empleo en España, frente a un 10,3% de media en los países de Europa occidental.

3. Un desarrollo histórico complejo

El hecho de que el sector no lucrativo español sea de menor volumen que sus homólogos de Europa occidental es consecuencia tanto de factores que vienen de lejos como de acontecimientos relativamente recientes:

  • La larga y complicada historia española, el papel preponderante que ha tenido históricamente la Iglesia Católica en la provisión de servicios de educación, salud y beneficencia social, y el tardío desarrollo de la industrialización y del moderno Estado administrativo, que condicionaron el desarrollo de nuestra sociedad civil.

  • La fuerte política corporativa desarrollada durante la dictadura franquista y la supresión de las libertades civiles, que redujeron el espacio social y político para el surgimiento potencial de muchos tipos de organizaciones no lucrativas, y al mismo tiempo, propiciaron el mantenimiento de los servicios sociales e instituciones educativas de la Iglesia Católica.

  • La transición a la democracia y el nuevo marco de libertades supuso la creación de un espacio político que fue ocupado por los movimientos sociales emergentes y por la actividad ciudadana, dando lugar a la creación de un sinnúmero de asociaciones.

  • El rápido desarrollo económico vivido en España en las últimas décadas, que ha generado nuevas demandas de servicios sociales. Estos servicios son prestados, al menos en parte, por un sector no lucrativo en creciente expansión.

4. Preponderancia de los servicios sociales

Al igual que en los demás países de Europa occidental, los servicios sociales dominan claramente la escena no lucrativa española.

  • Casi el 32% del empleo no lucrativo se genera en el área de los servicios sociales. De entre todos los tipos de actividades no lucrativas, en España son los servicios sociales los que cuentan con el mayor porcentaje de empleo no lucrativo. El 31,8% de todo el empleo no lucrativo en España trabaja en este campo. Este porcentaje es mayor que la media europea (27,0%), y supera con creces la media de los 22 países (18,3%). Esta situación refleja claramente la preponderancia de tres grandes redes de organizaciones no lucrativas: la ONCE, la Cruz Roja y Cáritas. Todas ellas desempeñan un importante papel en la prestación y financiación de servicios en toda España. Por ejemplo, solamente la ONCE emplea a unos 40.000 trabajadores remunerados, lo que supone el 8,4% del total del empleo no lucrativo.

  • Porcentajes de empleo no lucrativo considerables en educación, salud, y ocio y cultura. En comparación con la media de los 22 países estudiados, la educación, la salud, y el ocio y la cultura absorben en España un porcentaje considerable pero relativamente menor del conjunto del empleo no lucrativo. Así, mientras estos tres campos suponen el 64,2% del empleo no lucrativo de promedio en el conjunto de los 22 países y el 60,1% en Europa occidental, en España sólo representan el 49,1% del total del empleo no lucrativo. Ello es reflejo del modesto papel de este sector —en relación con el sector público— en la prestación de asistencia sanitaria. Paralelamente, España cuenta con una considerable presencia de organizaciones no lucrativas en las áreas de educación e investigación, las cuales suponen el 25,1% del empleo no lucrativo.

  • Los modelos varían si se tiene en cuenta la contribución de los voluntarios. Esta variación se refleja en particular en el porcentaje del equivalente a empleo a jornada completa que aumenta en cultura y deportes, actividades cívicas y asistencia jurídica, y "otros" campos, mientras que decrece de manera proporcional en áreas tradicionales del bienestar social como educación, salud y servicios sociales, así como desarrollo comunitario y vivienda.

5. La mayor parte de ingresos provienen de cuotas y cobros por servicios, no de la filantropía

A pesar de que las cuotas y cobros por servicios son la principal fuente de ingresos del sector no lucrativo español, los donativos privados representan un porcentaje mayor que en cualquier otro de los países de la Unión Europea objeto de este estudio.

  • Dominio de los ingresos por cuotas. La principal fuente de ingresos de las organizaciones no lucrativas en España (49,0% del total) lo constituyen las cuotas y el cobros por los servicios prestados.

  • Importante apoyo de la filantropía. Los ingresos procedentes de la filantropía privada son mucho menores, pero aún así constituyen un porcentaje significativo del total de ingresos (el 19,8% del total).

  • Apoyo público limitado. El porcentaje de ingresos procedentes del sector público (32,1%) es significativamente menor que el proveniente de cuotas privadas, pero supera con creces el porcentaje de ingresos por donativos privados.

  • Ingresos "en especie" de las organizaciones que cuentan con voluntarios. El modelo de ingresos no lucrativos varía de manera significativa cuando se tiene en cuenta el valor económico que representa el trabajo voluntario. Si se contabiliza el valor estimado del trabajo voluntario, la importancia de filantropía privada como fuente de ingresos crece de manera substancial, pasando del 18,8% al 36,3% y superando a la contribución del sector público, que descendería del 32,1% al 25,2%. A pesar de que el porcentaje de ingresos por cuotas también descendería, pasando del 49,0% al 38,5% si se incluye la imputación del trabajo voluntario, las cuotas seguirían siendo, aun en este supuesto, la mayor fuente de ingresos en España.

  • Diferencias con respecto al resto de países de Europa occidental. El modelo de financiación no lucrativa en España difiere considerablemente del modelo del resto de Europa. Las organizaciones no lucrativas de los demás países de Europa occidental estudiados en este proyecto obtienen, por regla general, la inmensa mayoría de sus ingresos del sector público.

  • Más parecido a la media global. A pesar de que la estructura de los ingresos del sector no lucrativo español difiere de la del resto de Europa, el dominio de las fuentes de ingresos en cada área se asemeja bastante a la media global de los 22 países estudiados. Así, los ingresos precedentes de cuotas y pago por servicios son el elemento dominante en la base financiera del sector no lucrativo tanto a nivel global como en España (aproximadamente el 49% del total de ingresos). Los ingresos procedentes del sector público representan una parte de los ingresos no lucrativos bastante mayor en el resto de países que en España (40,1% en la media global, 32,1% en España), mientras que la filantropía representa un porcentaje mucho menor a nivel global que en España (10,5% globalmente, 18,8% en España). Resulta obvio que en los otros países se ha ido perfilando un modelo diferente de cooperación entre las organizaciones no lucrativas y el Estado. En cierta medida, ello puede deberse al tardío desarrollo del estado de bienestar en España, y a la presencia dominante de la Iglesia Católica en el sector no lucrativo a lo largo de la historia de España.

  • Variaciones por subsectores. Ni siquiera este aspecto refleja totalmente la gran complejidad de la financiación no lucrativa en España. Y ello se debe las grandes diferencias existentes en la financiación de las organizaciones no lucrativas de un sector a otro. De hecho, se pueden destacar tres modelos fundamentales de financiación no lucrativa entre las diversas áreas que componen la actividad no lucrativa en España.

    • Dominio de los ingresos por cuotas. Los ingresos por cuotas son la principal fuente de ingresos de las organizaciones que trabajan en desarrollo y vivienda así como de las asociaciones profesionales.

    • Dominio de los donativos privados. A pesar de que la filantropía privada no es la principal fuente de ingresos del sector no lucrativo en España en general, sí que lo es para los grupos de defensa del medio ambiente, organizaciones cívicas o de defensa jurídica, e intermediarios filantrópicos. Estos tres subsectores son relativamente nuevos, por lo que aún no han establecido lazos estrechos con la administración pública.

    • Áreas equilibradas. En cinco áreas no se observa ninguna fuente de ingresos dominante, pero sí una fuente principal que suministra entre el 40 y el 60% del total de los ingresos, y una fuente menor que suministra el restante 30 a 40%. Éste es el caso del área sanitaria, en la que las cuotas (50,6% del total de ingresos) constituyen una fuente de ingresos más importante que el sector público (36,7%). En el área de ocio y cultura, igualmente, los ingresos por cuotas son sensiblemente mayores (40,9%), pero están más equilibrados con los donativos privados (34,8%) y con las aportaciones del sector público (24,3%). En los otros sectores tradicionales de bienestar social como son la educación y los servicios sociales, las aportaciones del sector público (53,1% y 48,6% respectivamente) superan a los ingresos provenientes de pagos privados (40,6% y 31,4%). Finalmente, la financiación gubernamental constituye la mayor fuente de ingresos para el desarrollo de actividades no lucrativas internacionales (56,2% del total de ingresos), pero los donativos privados constituyen también una importante fuente de ingresos en este sector (35,9%).

  • Esta imagen general varía si se tiene en cuenta la contribución de los voluntarios en cada una de las áreas. Los recursos filantrópicos siguen siendo dominantes en las tres áreas arriba mencionadas, pero, si se incluye a los voluntarios, la filantropía se convierte en la fuente más importante con financiación pública estatal tanto en servicios sociales (48,0% de filantropía respecto al 31,6% del sector público) como en actividades internacionales (filantropía 63,5% y sector público 32,0%). Además, la filantropía supera a los ingresos por cuotas privadas como mayor fuente de ingresos en las áreas de ocio y cultura (51,0% filantropía, 30,7% cuotas privadas).

CONCLUSIONES DEL ESTUDIO

Los datos aquí presentados demuestran que el sector no lucrativo en España tiene una importancia que no ha sido constatada anteriormente por expertos españoles o de otros lugares. A pesar de que el tamaño y composición del sector no lucrativo en España son similares a los de otros países de Europa occidental, su estructura financiera es totalmente diferente. Concretamente, la dependencia del sector no lucrativo del apoyo financiero gubernamental es mucho menor en España que en el resto de Europa. La relevancia de la filantropía privada es un factor a destacar en el sector no lucrativo español.

España, como la mayoría de los países de Europa occidental, se enfrenta al reto de construir una estrategia de renovación sistemática del sector no lucrativo, de evaluar y preservar su responsabilidad y su eficacia, así como de luchar por la integración y globalización del sector.

Para el futuro del sector no lucrativo, la expansión del voluntariado es tan importante como el desarrollo de las capacidades organizativas y de liderazgo, puesto que resulta fundamental para asegurar el suficiente nivel de independencia del sector tanto respecto del gobierno como de la empresa privada. Los cambios habidos en la demografía y en la composición de la fuerza de trabajo sugieren que en España, como en cualquier otro país, existen grandes reservar de voluntarios potenciales sin "explotar", que pueden ser muy útiles para la expansión de las actividades no lucrativas. Sin embargo, ello requiere de un importante esfuerzos de formación, así como de modelos creativos que combinen el trabajo remunerado y el no remunerado, especialmente en países que, como España, padecen un alto índice de desempleo.

Desde que comenzara el proceso de democratización a mediados de los setenta, España ha obtenido grandes logros, que han abierto el camino para el desarrollo de un moderno sector no lucrativo en nuestro país. Sin embargo, todavía queda mucho camino por recorrer. Uno de los factores a resaltar es que, en contraste con la mayoría de los países de la Europa occidental, España no cuenta con una política estable de relaciones entre el gobierno y el sector no lucrativo. De hecho, en muchos casos los representantes del gobierno muestran un alto grado de desconfianza y recelo sobre el funcionamiento del sector no lucrativo y viceversa. Esta falta de conocimiento de los puntos fuertes y débiles de cada una de las partes podría impedir el desarrollo de relaciones de colaboración entre ambas partes. La creación de una comisión de alto nivel con una base amplia que estudiara el papel y el futuro del sector no lucrativo en España podría ser la plataforma adecuada para establecer una política de diálogo claramente necesaria, especialmente de cara a una mayor integración europea. Para este fin, la siguiente tarea urgente es la de obtener una mayor comprensión de la contribución social que el sector no lucrativo realiza y podría realizar en las diferentes sociedades europeas. Al fin y al cabo, ése es uno de los principales objetivos del presente estudio.



[1] El equipo de investigación que ha realizado el estudio sobre el sector no lucrativo en España ha sido coordinado por José Ignacio Ruiz Olabuénaga, catedrático de Sociología de la Universidad de Deusto, y estaba compuesto por Demetrio Casado, Antonio Jiménez, José Luis Orella, Mikel Mancisidor, Carmen Labrador, Mª Angeles Oiarzabal, Susana Soto y Arantza Fernandez. 

 

[2]  José Ignacio Ruiz Olabuénaga (dir): El Sector No Lucrativo en España, Madrid, Fundación BBV. Documenta, 2000, 315 págs.

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