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Murcia, 19 y 20 / junio 2001 La invisibilidad de la violencia ejercida contra las mujeres con discapacidad"Las mujeres con
discapacidad esperamos un futuro no lejano, en el que el límite sea la
capacidad y no el género" Perfiles de la violenciaEntendemos por violencia no solo la agresión física evidente (una cuchillada o un puñetazo), sino también todo acto, práctica u omisión que vulnere los derechos humanos que afectan a la libertad, al desarrollo personal, al bienestar, a la privacidad, a todo aquello que permite que cualquier persona sea y se sienta respetada. No todos estamos igualmente expuestos a la violencia. El género, la pertenencia a minorías étnicas o culturales, los niveles educativos, la edad y muchas otras variables o circunstancias, como la discapacidad, inciden significativamente en la probabilidad de ser objeto de actos o prácticas violentas, o de sufrir la violencia pasiva que suponen el abandono y la privación. De hecho, las mujeres son mucho más vulnerables a los abusos y malos tratos que los hombres: tanto en España como en otros países de la Unión Europea se barajan cifras según las cuales en torno al 40% de las mujeres sufren malos tratos físicos. También las personas con discapacidad son receptoras de mayor número de abusos que las personas sin discapacidad (en una ratio de dos a cinco veces más). La confluencia de estos factores en las mujeres con discapacidad, especialmente aquellas que tienen deficiencias severas, dificultades de aprendizaje y de comunicación, hace que se conviertan en un grupo con un altísimo riesgo de sufrir algún tipo de violencia. Al pertenecer a dos grupos vulnerables, las mujeres con discapacidad se enfrentan a una doble discriminación y a múltiples barreras que dificultan la consecución de objetivos de vida considerados como esenciales. Cotas mayores de desempleo, salarios inferiores, menor acceso a los servicios de salud, mayores carencias educativas, escaso o nulo acceso a programas y servicios dirigidos a mujeres y un mayor riesgo de padecer abuso sexual y físico son algunos de los rasgos sociales que rodean a la mujer con algún tipo de deficiencia sensorial, física o de desarrollo intelectual. Además de los actos claramente tipificados como violentos, hay que añadir otros más sutiles derivados de actitudes y prácticas discriminatorias. La discriminación por razón de la mayor o menor capacidad física o intelectual de las personas es un acto violento en sí mismo y genera, a su vez, frustración y violencia en la persona que lo padece; si a eso añadimos la discriminación por razón de género, nos encontramos con unos niveles de agresión, violencia y discriminación hacia las mujeres con discapacidad que son completamente intolerable. La ocultación o la ignorancia de estas situaciones contribuye a que se perpetúen. Esta falta de información revierte negativamente tanto sobre las propias afectadas como sobre los profesionales que atienden servicios de atención e información dirigidos a las víctimas de la violencia o a las personas con discapacidad. Los datos
Las mujeres son mayoría en la población con discapacidades
FormaciónMuchas mujeres con discapacidad se ven privadas de acceso a la educación o acceden a ella de forma limitada. Debido a percepciones tradicionales del rol de la mujer, resulta todavía más difícil convencer a la sociedad e incluso a muchas familias que sus hijas con discapacidad deben recibir formación de la manera más normalizada posible. En muchas sociedades se entiende que la mujer no necesita formación, si a eso añadimos el que tenga una discapacidad, el estímulo que reciben por parte de su familia para que accedan al sistema educativo es prácticamente inexiste, de esta manera, el índice de analfabetismo es superior al de los hombres con discapacidad.
La formación de las
niñas y mujeres con discapacidad aparece como una necesidad que debe ser
cubierta para favorecer su plena inserción socio-laboral. EmpleoLas carencias de formación y cualificación de las mujeres con discapacidad reducen sus posibilidades de percibir ingresos y mejorar su situación. Generalmente existen bajas expectativas acerca de las posibilidades profesionales de las mujeres con discapacidad. Las que trabajan lo hacen, en la mayoría de los casos, en oficios mal remunerados y en situaciones de explotación.
Las mujeres con
discapacidad tenemos el derecho de incorporarnos en igualdad de condiciones en
el mercado laboral. SaludLas mujeres con discapacidad están entre las más importantes consumidoras de cuidados médicos. Los estudios realizados con grupos específicos (autistas, por ejemplo) indican que son proclives a permanecer más tiempo internas en instituciones que los hombres.
Matrimonio y familiaTambién en este ámbito la mujer con discapacidad se ve mayoritariamente discriminada. En una sociedad que tiende a juzgar a las mujeres por su apariencia física más que por su cualidad como personas, las mujeres con discapacidad no encajan en los patrones establecidos. Difícilmente se les reconoce su propia sexualidad. Cuanto más evidente es la deficiencia, más probabilidad tienen de ser consideradas como seres asexuados y privados del derecho de crear una familia, tener hijos, adoptarlos y llevar una casa. Las mujeres con discapacidad experimentan una contradicción entre el rol que se espera de la mujer y el que a ellas se les asigna como personas con discapacidad. Mientras las mujeres en general tienen presión social para tener hijos, las mujeres con discapacidad son frecuentemente animadas a no tenerlos. La esterilización, hecha en la mayoría de los casos sin el consentimiento de la mujer, se ha convertido en práctica habitual, y es frecuente la negación de la adopción de un hijo argumentando "imposibilidad de la madre" para llevar a cabo su cuidado. Una consecuencia de esta situación es que el número de parejas donde la mujer tiene una deficiencia es notablemente inferior a aquellas en las que el hombre si es él la persona con discapacidad. Autopercepción e imagen socialComo ha puesto de manifiesto el proyecto METIS (Iglesias, M.; Gil, G.; Joneken, A.; Mickler, B.; Knudsen, J.: VIOLENCIA Y MUJER CON DISCAPACIDAD. Proyecto METIS, iniciativa DAPHNE de la Unión Europea , 1998), un elemento clave para la comprensión del fenómeno de la violencia ejercida contra mujeres con discapacidad es el de su imagen ante la sociedad y ante sí mismas. El grado de satisfacción personal que experimenta una persona tiene mucho que ver con su autoimagen corporal. Necesitamos sentirnos identificados con las imágenes del cuerpo que socialmente se consideran adecuadas. Así, en nuestra sociedad la gordura se ha convertido en algo indeseable y la delgadez se identifica con el éxito. Las mujeres con discapacidad no se libran de la influencia que ejercen esos mensajes publicitarios. Estos mensajes se interiorizan y se establecen relaciones de comparación entre el estándar de belleza y la imagen que estas mujeres tienen de sí mismas, lo que en bastantes casos puede provocar un deterioro de su autoestima. Al mismo tiempo, y en función de la percepción que los demás tienen de la discapacidad, se niegan o limitan a las mujeres con discapacidad roles que generalmente son asignados a las mujeres. No encajar en el molde establecido de belleza o "buena presencia" limita las posibilidades de mantener relaciones íntimas, acentúa las diferencias físicas y daña la autopercepción que tenemos de nuestro cuerpo. Todo ello provoca que muchas mujeres con discapacidad acaben viviendo su discapacidad como algo negativo, que cercena sus posibilidades de relación y de consideración social. Su existencia gana en invisibilidad, pues al no desempeñar ni encajar en esos moldes tradicionales se deja de participar en actividades que son normales para sus iguales en edad y sexo (no se las considera en el papel de novias, madres o esposas, se les niegan puestos de trabajo en los que existe un componente alto de "exhibición" de la imagen, etc.). En contraste, frecuentemente se realzan elementos de su vida que en personas sin discapacidad serían vistos como normales (estudiar, cocinar, asearse, etc.) o se distorsiona su existencia para hacer retratos de vidas extraordinarias o presentarlas como heroicas historias de "superación personal". Nada de esto es, sin embargo, inevitable. No es la discapacidad, sino los factores sociales y ambientales lo que provoca los problemas de autoestima que muchas mujeres con discapacidad experimentan. La
autoestima de las mujeres con discapacidades físicas está influenciada más
fuertemente por los factores sociales y ambientales que por el hecho de tener
una discapacidad. La visibilidad necesariaLa ausencia misma de las personas con discapacidad, o su virtual "invisibilidad" en la vida ordinaria, alimenta los estereotipos populares sobre la discapacidad, lo que a su vez contribuye a perpetuar el ciclo de discriminación y exclusión. De la misma manera, la "invisibilidad" de la violencia, activa y pasiva, ejercida contra las mujeres con discapacidad, impide que esta violencia sea combatida de modo efectivo. La batalla de la visibilidad hay que ganarla en muchos frentes. La lucha contra la violencia y contra la discriminación tiene que empezar en el interior del propio movimiento asociativo de las personas con discapacidad, donde las mujeres han jugado, tradicionalmente, un papel secundario. Más de la mitad de la
población con discapacidad está formada por mujeres. Sin embargo, aún nos
encontramos infrarrepresentadas, incluso en el propio movimiento asociativo. Pero esa lucha tiene que llegar mucho más allá. Para ello, es necesario contar con instrumentos que materialicen la igualdad de oportunidades y reduzcan las diferencias entre hombres y mujeres. Para lograr un futuro en el que el límite sea la capacidad, no el género. "La necesidad de
poner en práctica políticas que tengan en cuenta la especificidad de la
mujer con discapacidad es una de nuestras principales demandas a los poderes
públicos, ya que si bien es importante contar con un marco normativo que
prohíba las prácticas discriminatorias, se hace igualmente necesario contar
con instrumentos que materialicen la igualdad de oportunidades y que reduzcan
la brecha entre hombres y mujeres". |
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